Salud y prevención desde la medicina natural

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-Por Nuria Bermejo-

Mascarillas, distancias, protocolos varios…hemos tenido que adaptar nuestras vidas a estas nuevas circunstancias y, desde arriba, nos lanzan diversas recomendaciones y obligaciones. Desde nuestro punto de vista faltan otras recomendaciones que, en muchos casos son, de hecho, vitales para nuestra salud física, mental y espiritual, y que nadie nos está contando.

Y es que, todo este panorama está mermando nuestro bienestar a múltiples niveles y unxs antes que otrxs, todxs empezamos a darnos cuenta. Queremos comunicar la importancia de la medicina preventiva, basada en una buena alimentación, ejercicio físico moderado al menos 3 o 4 veces por semana, introducir suplementos minerales y vitamínicos necesarios, y plantas medicinales para mantener el sistema inmunitario en buen estado y preparado para las posibles amenazas externas. No olvidemos cuidarnos y cubrir nuestras necesidades afectivas, de amarnos y dedicar tiempo a hacer aquello que nos gusta, de compartir con el otro, de reír y de bailar. Expresarse, en definitiva.

Desde la naturopatía, se hace hincapié en el concepto del “terreno”. Cada individuo tiene un terreno distinto al del resto de personas. Esto hace referencia a la predisposición a contraer diversas enfermedades. Esto no solo depende de la genética, sino que en ello interfieren multitud de factores más: los hábitos que nos han acompañado desde la niñez, el entorno en el que vivimos, el oficio al que nos dedicamos, el tipo de alimentación que llevamos, el ejercicio físico que realizamos, etc.

Introduciendo algunos cambios en distintas áreas de nuestra vida podemos llegar a modificar nuestro terreno y hacerlo menos predisponente al desarrollo de ciertas patologías. En este espacio, la medicina natural tiene mucho que aportar:  las plantas medicinales, la homeopatía, la oligoterapia, las sales de Shüssler, …Con todas estas herramientas, se dice que se estimula la “Vix natura medicatrix” o fuerza curativa de la naturaleza, que es la fuerza que cada persona tiene dentro de sí para curarse.

Desde hace unas décadas, el estilo de vida a nivel global ha dado un gran giro. Aquí mencionamos alguno de los factores que están perjudicando nuestra salud de forma aplastante:

  • Pesticidas y fertilizantes. Contaminantes medioambientales.
  • Productos de limpieza, cosmética no natural
  • Metales pesados
  • Alimentos procesados, aditivos y conservantes. Consumo excesivo de azúcar y refinados
  • Disruptores endocrinos
  • Malos hábitos como: sedentarismo, comer más de lo necesario, tabaquismo.

Mediante la prevención podemos actuar sobre estos puntos minimizando la acción dañina de cada uno de ellos.

A continuación te damos algunos tips rápidos en distintas áreas:

Nutrición

 

  • Añade frutas y verduras frescas y de temporada a diario, ya que son alimentos con un gran aporte enzimático para favorecer nuestras digestiones, son remineralizantes, y aportan energía y fibra soluble e insoluble. Otros alimentos muy recomendados son las algas, que enriquecen y fortalecen la sangre y son muy alcalinizantes y el polen, otro superalimento rico en aminoácidos que es energizante y potencia el sistema inmunitario.
  • El uso de aceites biológicos y de primera prensión en frío aumenta considerablemente la calidad del alimento, proporcionando grasas necesarias para nuestro sistema nervioso y circulatorio, principalmente. El aceite de coco es el que mejor soporta la temperatura en el cocinado, por lo que es el que más se aconseja en este sentido
  • Reduce el número de veces y la cantidad de veces que comes al día: cada vez que ingerimos alimento, el páncreas genera insulina, actividad que provoca de forma natural la destrucción de células pancreáticas. Para su regeneración, este órgano necesita al menos 6 horas. Por lo tanto, comer de 2 a 3 veces al día sería, en este sentido, lo ideal. Podemos, entre medias, tomar agua templada e infusiones. En este sentido, mínimo, recomiendo dejar 12 horas entre la cena y el desayuno del día siguiente, dejando al cuerpo el tiempo suficiente para regenerarse.
    Y dedica tiempo de calidad a algo tan importante como el comer: come despacio, mastica muy bien la comida hasta que se deshaga prácticamente en la boca, hazlo sin demasiados estímulos, fomenta el silencio y la presencia. Todo ello favorece la digestión y alimenta hasta el alma!
Plantas medicinales recomendadas

 

Las podremos utilizar en infusiones, en extractos hidroalcohólicos o en extractos glicerinados, comprimidos u otros formatos. Estas plantas nos ayudarán a subir o equilibrar nuestro sistema inmunitario y combatir el virus.

Plantas como el gordolobo, hisopo, malvavisco, llantén o la pulmonaria tienen una acción específica sobre los pulmones y las mucosas. Podemos combinar alguna de ellas con plantas antivirales y potenciadoras del sistema inmunitario o inmunorreguladoras como el regaliz, astrágalo, cola de caballo, tomillo, diente de león, anís estrellado, artemisa annua, etc.

Es importante saber que, en caso de padecer una enfermedad autoinmune, han de evitarse las plantas estimulantes del sistema inmunitario, en este caso se aconseja la toma de plantas inmunomoduladoras como el jengibre, ajo, calaguala y hongos (reishi, shitakee, maitake, …)

Aromaterapia: una gran herramienta curativa

 

Elegiremos siempre aceites esenciales quimiotipados que nos proporcionen un uso seguro de los mismos, es decir, que podamos ingerirlos por vía oral sin problema alguno. Para este caso, tenemos acceso a múltiples esencias como la del árbol del té, eucalipto, menta, ravintsara, tomillo, orégano, mirra, niauli,… estos son, en su mayoría, antisépticos, antivirales, antibacterianos y estimulantes del sistema inmunitario.

Estos aceites se pueden emplear tanto en uso interno como en uso externo, también en difusores de ambiente y masajes en la zona del cuello, pecho, entre las costillas, esternón y huecos de las clavículas. Podemos fabricarnos nuestro propio aceite de uso externo diluyendo unas 25 gotas del aceite esencial en 100ml de un aceite vegetal (oliva, girasol, sésamo, almendras, …). Deberemos de tener cuidado para no aplicarlo en zonas mucosas ni heridas abiertas. Además, tenemos la opción de tomar los aceites esenciales por vía oral, siempre con la supervisión de un profesional.

Otros suplementos de interés

 

  • Vitaminas de acción sobre el sistema inmunitario. La vitamina A tiene acción directa sobre las mucosas de nuestro cuerpo y actúa en las primeras etapas de la infección. La vitamina C, además, es la vitamina antioxidante por excelencia. Y la D regula el sistema inmunitario. Se ha descubierto que, a pesar de ser España una zona geográfica donde el sol predomina, hay déficit generado de esta vitamina en la mayoría de la población. Con respecto al COVID-19, se ha realizado un estudio en pacientes ingresados por esta enfermedad y se ha visto que, de las personas suplementadas con esta vitamina, solo un 2% pasaron a un ingreso en UCI; de los que no tomaron suplemento de vitamina D, pasaron a UCI un 50%. Además, hubo una reducción del 96% del riesgo de ingreso en UCI y la tasa de mortalidad disminuyó considerablemente.
  • Oligoelementos como el cobre, que previene y combate infecciones víricas y bacterianas, potente antiinfeccioso, antiinflamatorio. Refuerza el tejido conjuntivo y es muy útil para tratar los síntomas de la alergia como rinitis, conjuntivitis e irritación de las vías respiratorias. Previene estados anémicos, ya que interviene en la absorción del hierro.
  • Se ha descubierto también la efectividad de otros productos o sustancias como la plata coloidal, que posee propiedades antiinfecciosas de amplio espectro, pudiéndose aplicar a nivel tópico y también a nivel interno; la zeolita, compuesto mineral que ayuda a encapsular el virus; el raphanus, planta que frena la replicación de los virus.
Y no nos olvidemos de reforzar la microbiota

 

La microbiota es una barrera protectora que evita la entrada de patógenos en el cuerpo, además, está involucrada en diversas reacciones bioquímicas del organismo que incrementan los niveles de protección y de digestión de los recursos procedentes de los alimentos. Esto ayudará en la producción de energía para el resto de los órganos y sistemas.

Para apoyar la salud y reproducción de nuestras bacterias beneficiosas intestinales, se recomienda la ingesta frecuente de probióticos (cepas bacterianas) y prebióticos (alimento de las bacterias), suplementos como el aminoácido glutamina, hongos como la melena de león, la vitamina A, entre otros y todo eso sin olvidar los productos fermentados (como el chucrut, té kombucha, kéfir, tamari, ciruela umeboshi, etc.).

Como veis, no sólo se trata de protegerse y de tomar esto o aquello, si no de un cambio de hábitos que, en definitiva, ayuda en el desarrollo de nuestra salud global y conforma sus sólidos cimientos. Un cuidado de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra parte más sutil o espiritual.

Astrológicamente, estamos presenciando un cambio de Era. Todo lo que está aconteciendo no es coincidencia; el virus, el confinamiento, la resiliencia, la adaptación a los cambios se presentan como una oportunidad de introspección y renacimiento, es quizá, para algunos, la mayor en toda su historia vital. Aprovechemos este momento para mirarnos, redescubrirnos, realizar cambios en nuestra vida y salir fortalecidos, llamar a la expresión de nuestra autenticidad.

 

Nuria Bermejo
Coach en Naturopatía y homeopatía en OWO Coach

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